jueves, 29 de noviembre de 2007

Capital Federal:

KIRCHNER SE HACE EL OSODEFENDAMOS AL CASINO Y LAS LUCHAS OBRERAS, Y A BOLIVIA Y A VENEZUELA CONTRA EL IMPERIALISMO


El matrimonio presidencial se encuentra ocupado por los ajetreos del cambio de mando. Es comprensible, aunque no vaya a cambiar ni el mobiliario ni la vajilla. El gabinete simplemente rota, como en el vóley, o en algún caso entra un suplente. Pero esta escenificación sirve como pantalla para ocultar su complicidad con procesos internos e internacionales que apuntan a derrotar las principales luchas populares. Lo obsesiona derrotar la gran lucha de los compañeros del Casino Puerto Madero y la de los del Pescado de Mar del Plata. En estas dos luchas descollan los piquetes formados por centenares de compañeros de base, que cubren las 24 horas, y por la presencia de una aguerrida vanguardia de trabajadores jóvenes. Por otro lado, Alberto Fernández ya anunció que piensa ignorar el fallo de la Corte que reconoce a los jubilados el ajuste por inflación — hablando al mismo tiempo por Néstor y por Cristina. Aunque ya formaba parte del círculo oficial, el nombramiento del presidente de la francesa Peugeot como embajador en Francia es sintomático. El 'antiimperialista' que está ahora había sido nombrado cuando se produjo el choque con la francesa Aguas 'Argentinas'. Con Sarkozy parece que la cosa es diferente, o se trata probablemente de la necesidad de arreglar con los acreedores nucleados en el Club de París. Este nombramiento hace dudar de que el Senado convalide el reemplazo de los tickets por dinero, ya que perjudicaría a la principal empresa que explota el salario en negro: la francesa Accor. Si se trata de terminar con el negreo del salario habría que suprimir a las agencias de empleo, el trabajo por tiempo parcial y los negociados por pasantías con las camarillas de las universidades — y, claro está, incorporar a los contratados de la administración pública a la planta permanente (en especial a los que cobran por Plan Trabajar) y llevar todos los adicionales al básico. Pero el punto central de este momento es la actitud encubridora que ha adoptado el gobierno ante las iniciativas golpistas de la derecha en Bolivia, y en el caso de Venezuela a partir de la ruptura diplomática provocada por el derechista Uribe. Es un silencio que se desparrama por todo el arco 'nacional y popular'. La pitada conspirativa la dieron Zapatero y el reyezuelo en Chile, y los Kirchner tienen importantes negocios con los españoles. Por cierto que Morales y Chávez son víctimas de sus propias contradicciones políticas, características de un nacionalismo de contenido capitalista. Mientras de un lado plantean un programa de transformaciones sociales parciales, por el otro se esfuerzan por impedir que los trabajadores intervengan con sus propios medios, esto porque defienden el sistema capitalista y sus instituciones fundamentales. La reforma boliviana sigue en el intento de pactar con la derecha, en tanto que la venezolana no pasa de la pretensión de reforzar un régimen de poder personal dentro de los marcos capitalistas. Rechazamos las dos. Pero esas reformas se han transformado también en el pretexto conveniente para reactualizar las actividades golpistas y contrarrevolucionarias del imperialismo bajo el taparrabos de la defensa de la democracia. No es la primera vez que el gorilismo opera de esa manera. Llamamos a aplastarlo para defender nuestros derechos sociales y políticos No, por supuesto, mediante el voto disciplinado a la reforma constitucional regimentadora de Chávez, ni el texto de compromiso con la derecha de Evo Morales, los cuales jamás servirán, como no han servido nunca, para impedir un golpe. De ningún modo sometiéndonos a la política del nacionalismo, que por sobre todas las cosas pretende impedir la irrupción independiente de los explotados. Sino mediante la movilización en toda América Latina. Denunciamos que el silencio distraído de los Kirchner equivale a una complicidad con los desestabilizadores. Lo mismo hizo Perón, en 1973, cuando se preparaba el golpe contra Salvador Allende. A la generación actual de luchadores le cabe la tarea de aplastar en el nido a los candidatos a Pinochet, sean civiles o militares, de Bolivia o Venezuela. La necesidad de la revolución social se plantea como una tarea actual en toda América Latina (como lo demuestran también las huelgas en Chile, las insurrecciones en México, los levantamientos en Perú, las rebeliones provinciales en Argentina). Pero ellas no serán llevadas adelante por los políticos, carreristas o militares nacionalistas sino por la clase obrera organizada en un partido político independiente. Por la Unidad Socialista de América Latina.


PARTIDO OBRERO

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